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Bohemio Impenitente
(a Francisco Madrid, el desconocido más importante
y solemne de la comedia humana).
Cierra la puerta en señal de nostalgia,
adquiere su carácter un gesto de tragedia.
Se marchó en el invierno de 1999
recopiló sueños después del último
insomnio
el recuerdo grabó en sus ojos
una antigua mirada de mujer.
Bohemio sin reloj ni corbata
huele a frustraciones y desvelos,
siembra un ritual de palabras en cada esquina
como si esta fuera la síntesis de su discurso
permanente.
Una calle a medianoche lo ve caer
la angustia dobla la esquina de su nombre
y expulsa su pasado de dudosa geografía.
Los fantasmas en su alma no encontraron nada,
más bien echaron suertes sobre su precaria existencia.
de: El Amor se Declara Culpable
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